Todos se pusieron en posición, listos para que comenzara la pelea.
El anunciador invisible habló a la audiencia, emocionándolos para la ronda final y explicando lo que iba a pasar. Una vez que todo estuvo en marcha, comenzó la cuenta regresiva. La audiencia coreó junto con el anunciador y entonces sonó el timbre.
Fue un caos total. Confié en mi inteligencia para sacarme del medio de la pelea. Siempre me habían enseñado que si no necesito pelear, entonces no lo haga. Los dejaría pelear entre ello