—¿Crees que no me importas? —pregunté, mi voz bajando casi a un susurro, cortando el silencio que comenzaba a consumirnos.
Que evitara mis ojos y no me respondiera hizo que algo dentro de mí se rompiera.
Antes de darme cuenta, la estaba presionando contra la pared, inmovilizándola entre la pared y mi cuerpo, y mis labios cubrieron los suyos, absorbiéndolos en mi boca y lamiendo las comisuras hasta que se separaron para mí.
Su cuerpo me respondió casi inmediatamente y pronto se estaba moldeando c