La fila para el mostrador de recepción, que se extendía de lado a lado, era enorme.
—Vamos a estar aquí para siempre —se quejó Nan.
Miré la hora. Eran solo la 1 una de la tarde.
—Tenemos mucho tiempo —le dije—. La cena no empieza hasta a las seis.
En el itinerario que el Alfa Levi me envió, mencionaba una cena de competidores a las 6 esta noche para que pudiéramos conocer a los otros competidores y a los jueces. Tenía que admitir, estaba un poco nerviosa de ver contra quién me enfrentaba.
Sorpre