Alan
Él pone su mano sobre la mía haciendo presión para que la retire. Sé lo mucho que le molesta que lo enfrente, no le gusta perder y tampoco sentirse en desventaja.
—No vuelvas a besarla sin su permiso o te partiré la cara. —Lo solté escuchando como se reía.
—Jamás lo harías, una persona como tú no es capaz de golpear a alguien como yo. Y tranquilo, la próxima vez que quiera besar a tu nueva secretaria le pediré permiso.
—No seas ridículo Willie, no busques problemas conmigo.
—Ya veo qu