Alan
Comencé a reír, esta era la peor broma que él había hecho desde que tengo memoria. Aunque… se veía muy convencido de lo que decía.
—¿Está casada contigo? sabes que creo, que el delirio que tienes por ella te hace imaginar algo que no es.
—Puede ser, ella me encanta. Me ha encantado siempre, es la mujer perfecta para mí. En algún momento te dije que tendría lo que merezco, lo que me pertenece por el simple hecho de ser yo.
—Si ya terminaste con tu discurso patético, te exijo que salgas