Oliver degustó la primera galleta con una sonrisa dulce en los labios.
Abigaíl se sintió a gusto teniéndolo entre sus hermanos y preparó té para los dos.
—Yo hice las galletas —le dijo Cinthia con una sonrisa amigable.
Oliver asintió sonriente.
—Cinthia es quien cocina todo, ella es la experta —la aduló Abigaíl, sirviendo el té con una sonrisa—. Son con chispas de chocolate. Te encantarán.
Oliver sintió un amargo nudo en su garganta y quiso llorar, pero se contuvo para sonreírles a los niños