—Estoy esperando tu respuesta —insiste la mujer con el ceño fruncido.
En cuanto nos separamos observo a la mujer y la frialdad que desprenden sus hermosos ojos verdes me toma desprevenida, por lo que por un impulso, intento soltar la mano de Liam que sostiene la mía, pero contrario a mí, mi ahora esposo sujeta mi mano con más fuerza.
Después de asegurarle al juez que todo está bien, nos deja solos con los padres de Liam, quienes parecen bastante afectados por enterarse de esta forma que su pequ