—Es un idiota, ¿cómo se supone que voy a embarazar a alguien? —grito sin poder contenerme, no obstante cuando me doy cuenta de mi error ya ha sido demasiado tarde.
Mi jefe me observa con la ceja arqueada al darse cuenta de que mi voz no coincide con la que suelo fingir todos los días, sin mediar más palabras se acerca de forma espeluznante hasta donde me encuentro y aunque intento esconder la prueba de embarazo, la mano de ese hombre es más rápida y me la arrebata.
—Dime Luciano, ¿qué significa