96. NO TE VAS A ESCAPAR DE MÍ
NARRADORA
No necesité más palabras de Saphir, me abalancé sobre el hombre para ayudarla a controlarlo.
La zarandeaba con fuerza mientras ella se aferraba, intentando empujar el émbolo.
Tomé los enormes brazos del tipo, mordiéndolo y siendo golpeada en el proceso, pero no me importó.
Luchó un poco más, pero definitivamente lo que Leila le inyectó era bien potente.
¡BAM!
Cayó al suelo como un pollo muerto y nosotros con él, jadeando, sudando y con algunas magulladuras.
Yo me llevé un puñetazo en