91. ¡ESA VIDA ES MÍA!
NARRADORA
«—Mami, yo, yo lo hago…
—Espera, cachorra… sshh… no despertemos a papá —a través del pasillo de una casa, la sombra de Greyson perseguía la espalda de una mujer.
Su cabello castaño caía hasta las nalgas, la bata de dormir ondeaba detrás de sus talones, su silueta femenina le parecía tan hermosa.
Cargaba a una pequeña de un lado y del otro, lo que parecía una torta casera.
Greyson no las podía ver bien, pero la curiosidad picaba en su alma.
Llegaron a una puerta de madera y la abrieron