54. BAJO EL ABRIGO DE MI ALFA
AVA
Rugí moviendo la manivela para intentar abrir la puerta, pero lógicamente la presión no me dejaba… ya estaba subiendo el agua por mi pecho…
“Te prestaré mi última fuerza, intenta desprender el cristal frontal” mi pequeña Beta estaba tan desesperada como yo.
Me recosté al sillón y comencé a patear con todas mis fuerzas el parabrisas, pero lo único que conseguí fue agotarnos y consumir más oxígeno.
—Aajjjj —di la última bocanada contra el techo, mientras me cubría la oscuridad y la mano conge