35. ¡NO PUEDE SER QUE SEAS TÚ EL INVERSOR!
AVA
Esperaba por Nella, sin entender por qué me había indicado sentarme al lado del chofer; sin embargo, no dije nada.
Ya no deseaba discutir por cosas pequeñas.
La vi salir de la casa desde la ventanilla. Iba con vaqueros, blusa vaporosa y un blazer. Más informal que de costumbre.
Ya me estaba acomodando en el asiento cuando descubrí que otro hombre venía detrás.
Lentes oscuros, camisa blanca abierta en el cuello, y vaqueros que se le ajustaban demasiado bien.
Mi mirada disimulada fue directo