08. MI QUERIDA Y RARA MATE
GREYSON HUNTER
—Ava… yo… hablemos…
Salí de la ducha agarrando una toalla que no tapaba para nada el pico de mi erección apuntándola.
Mi polla casi habla y la saluda incluso, toda emocionada de ver a la mujer que nos tenía bien cachondos.
Sin embargo, esta era la situación más incómoda de mi vida.
—Nena… digo… Ava, lo que escuchaste…
“Algo no está bien con ella” Kaos me dice, y yo también reparo en que Ava está como ida y sudando agitada.
Me mira fijamente, de pie en la entrada, pero sus ojos se