Capítulo 76. Markos Inicios Parte V
Estuvo así un par de horas más hasta que reunió un poco más de fuerza.
Denia estaba viva.
El alivio fue tan salvaje, tan puro, que por un segundo pensé que me derrumbaría ahí mismo, frente a todos esos lobos que no conocía. Pero ella abrió los ojos —ojos vidriosos, asustados, perdidos— y apenas los enfocó en mí, las lágrimas le llenaron las pestañas como si hubieran estado esperando desde siempre a que yo llegara.
No pensé. No respiré. Solo la abracé.
Sentí sus huesos, cada uno, como si los hub