Capítulo 74.
Me dieron una celda distinta a la de Gadiel, al menos.
Eso fue lo primero que pensé cuando el guardia me empujó por última vez para meterme dentro.
El hierro crujió detrás de mí cuando me encadenaron, cerraron la reja y una cadena pesada se tensó desde el muro hasta mis muñecas. No era lo suficientemente corta para impedir que me moviera, pero sí para recordarme que no era libre. Que nunca lo sería ahí abajo.
Los tres líderes se quedaron frente a mí, observándome como si fuera un pedazo de carn