Capítulo 123. Reinelle
—Ve a mi oficina, halcón.
Selene tomó a mi bebé con cuidado y salió sin hacer ruido. Yo me quedé unos segundos más en la cama, obligando a mi cuerpo a reaccionar. Otro de los efectos de la marca: como osa, mi organismo exigía más descanso... para algo que aún no existía.
—Arriba de una vez —gruñó Markos.
Gruñí de vuelta y me incorporé con las piernas ligeramente temblorosas.
—¿Ahora qué sucede contigo?
Sacudí la cabeza, despejándome, y avancé hacia la salida.
—Cansada.
Resopló a mi espald