P.O.V. Mia
No sé qué pensar; mi cerebro se ha quedado helado y no tiene una respuesta clara para lo que él me acaba de preguntar. Además de cómo es que me ha adivinado, ¿qué acaso me estaba de leer la mente o qué?
—¡CONTÉSTAME, MÍA! —eleva la voz asustándome.
Pero ese grito solo ocasiona que me quede más en shock y que no sepa qué contestarle. Respiro hondo, intentando hacer que el aire fresco llegue a mi cerebro y me ayude a encontrar las palabras adecuadas.
—¿Por qué crees que ella