P.O.V. Bastian
Conduzco con calma mientras de reojo veo a la bella dama que me acompaña, esa melena castaña sujeta con una liga, esos ojos tan bellos de un color tan llamativo y poco común que te hipnotizan bajo esas pestañas rizadas. Esos labios carnosos y cómo se muerde el labio inferior, que ese acto se vuelve tan seductor, sus mejillas rosadas y esa pequeña nariz tan perfecta. Dejo de pensar en eso. Noto que está un poco nerviosa y el movimiento frenético de sus manos lo corrobora. Quizá