P.O.V. Alexander
—¿Por qué no lo mataste de una buena vez para por fin ser felices? —escuchó los reclamos de Diago.
Levanto la vista, viendo su mirada de disgusto enfocada en mí a través del espejo.
—Lo quería hacer, pero ese hombre no se merece ni eso de mí y quiero dejar todo atrás, no quiero seguir mortificándome; yo deseo tener paz —digo con calma, mirándolo con tranquilidad.
—Me alegra saber que eso es lo que busque; por lo menos ahora usted podrá enfocarse en algo mucho mejor, qu