Alessandra Dumont
La noche ha caído por completo sobre la mansión, trayendo consigo un silencio pesado que se arrastra por los pasillos lujosos. Incapaz de quedarme encerrada entre las cuatro paredes de mi habitación, decido salir a recorrer la propiedad. Es inmensa, un laberinto de opulencia que parece no tener fin, pero debo admitir, muy a mi pesar, que mi madre tiene clase y una elegancia indiscutible. Cada cuadro, cada moldura de yeso en el techo y cada jarrón de porcelana dispuestos en