—Sobrevivirá—mintio Dmitry creyendo que solo bastaba esa respuesta para calmar la ansiedad de su esposa.
—¿Y tú? — preguntó aproximándose a ella para dejar la taza de té sobre el escritorio. Posteriormente, se inclino justo al lado de Sarah tomo su mano y beso su dorso—¿Te hizo daño?
—No en realidad—dijo Sarah para minimizar el odio de Dmitry hacia Jenica, aunque la verdad era que al llegar a la oficina de su esposo, había descubierto qué esa mujer habia conseguido herir con sus uñas su cuero ca