—Es impresionante—logró decir Dmitry luego de diez minutos leyendo esa sarta de mentiras que su tío le presentaba, todo parecía estar bien, más que bien y eso era demasiado sospechoso.
—Ahora lo ves, no hay nada de que preocuparse—lo instó Mihai mientras le servía un vaso de whisky, cuando se lo colocó sobre el escritorio frente a él, Dmitry ni siquiera lo tocó.
—Me tomaré el atrevimiento de enviarlo a mi correo—expresó Dmitry moviendo el mouse táctil del portátil para enviarse el archivo.
—