—¡Que estupidez dices Dmitry! —bramo azotando el whisky sobre el escritorio.
La expresión de furia de Mihai complació a Dmitry, ese era precisamente el hombre que él conocía bien, aquella había sido la misma expresión que había hecho cuando se leyo el testamento de su abuelo, cuando se le había comunicado que no recibiría nada más que un par de propiedades.
Dmitry habia sido un niño por aquel entonces y había visto con sus propios ojos la avaricia de su tío, la furia y la molestia, pero él se h