Durante varios minutos el capitán Hernández estuvo avisándole a su tripulación que posiblemente estarían bajo un ataque, así que lo recomendable era quedarse en sus camarotes y cerraran las puertas hasta nuevo aviso y que mantuviesen sus armas de fuego cerca.
La tripulación mantenía sus armas de fuego de manera legal ya que durante muchísimo tiempo en distintas zonas marítimas que eran transitadas existían los piratas que lo único que intentaban era amedrentar a los barcos de mercancía para rob