Después de que todo se pusiese en orden, la empresa continuara su rumbo usual, con Nakano y Akame de viaje para Japón con un nuevo cargamento de mercancía, Emily y Ethan por fin podían estar tranquilos y disfrutando de su privacidad nuevamente.
Debido a que el cumpleaños de Ethan fue celebrado por todos, Emily no había tenido la oportunidad de regalarle algo a su estilo, algo más personal, algo sexual como le gustaba hacerlo de vez en cuando, así que un día de la nada se acercó hasta su oficina