Había olvidado como era Marcus en ese aspecto, siempre recordándole lo sexy y atractiva que era, tenía que admitir que era el mejor para llenarla de autoestima. La atrajo hacia su cuerpo tomándola de la cintura, olisqueando su perfume, rozando su nariz con la contraria mientras se deleitaba de una paz interior que hace mucho no experimentaban, eran buenos juntos, se hacían bien el uno del otro.
-Te amo... -Jamás se cansaría de repetírselo.
-Yo también, Marcus. -Sonrieron al unísono y juntaron