Mundo ficciónIniciar sesiónCatherine Shay vive una difícil vida, aun teniendo tres trabajos no le alcanza para pagar el tratamiento de la enfermedad de su madre, desesperada, la única solución que se le presenta es trabajar como prepago. Jessica es conocida en la ciudad como la proxeneta más cotizada en Nueva York, pues posee las mejores mujeres del mercado. Marcus D'monte, un famoso narcotraficante va a cumplir años y sus amigos se encargarán de rentarle una hermosa prepago, es ahí donde conocerá a Catherine, la linda y sexy chica por quien le nacerá una inexplicable adicción.
Leer másMi historia bien podría comenzar aquí o se puede remontar hace mucho tiempo atrás desde que nací.
No hay nada interesante, de verdad, solo bochornos monumentales y metidas de patas las cuales me generan crisis existenciales a media noche provocándome miedo por la duda "¿Estaré haciéndolo bien?"
Bueno, en resumen, no sé qué diablos hago con mi vida a cada rato, pero me siento cómoda, hasta que me envían a la oficina del director con la idea que cualquier adolescente que trata de dedicarse a los estudios pueda tener.
—¿Está al tanto de los problemas que ha generado la señorita? — la secretaria al ver el reporte del porque estaba esperando a su jefe, esta vez, me mira con desaprobación y a la vez con resignación.
— ¡No fue mi culpa! — me defiendo
Antes que la secretaría suelte palabra alguna, la puerta se abre con los padres de mi compañero implicado. Me ven con una cara que, de seguro por ellos, me ahorcan en este instante.
Se lo que se viene, antes de que el director pronuncie el "Blake, adelante" mis piernas ya estaban temblando, dudando si las uso para entrar a la oficina o salir corriendo.
—Buenas— digo casi susurrando, tan agudo que me pregunto a mí misma "¿No puedo ni ser seria en estos asuntos?"
—Cierra la puerta y toma asiento.
Hago lo que dice y lo miró fijamente, después de cinco segundos ya quiero reírme de lo nerviosa que estoy, carajo.
— ¿Puedes explicarme el hecho de que estabas a punto de incendiar mi escuela y matar a un compañero tuyo? — la furia estaba contenida en una caja de cristal, tan transparente y frágil que de seguro si alzo mi dedo y le tocó una mejilla, estalla— ¡Y todo para robar un examen!
—En primer lugar, los hechos no fueron del todo así.
La puerta se abre nuevamente dando la bienvenida a mis padres, los cuales están más perdidos y con cara de "¿otra vez?"
A poco usted no ha hecho travesuras, director.
—Maravilloso, los padres. Señor y señora Blake por favor, tomen asiento.
—Director Martínez, buenas tardes ¿Qué ha pasado? — mi padre le saluda con un apretón mientras se sienta al lado mío. Y mi madre pues bueno, puedo sentir su mirada punzante al otro lado.
—Su hija se infiltró en la bodega del área de administración donde guardamos una copia con las respuestas de cada examen general de curso. Le prendió fuego a varios papeles que se encontraban en los estantes y dejó a un alumno encerrado en la bodega, que por suerte lo logramos sacar antes de que se ahogara por el humo.
— ¿Y la bodega? ¿Sigue en llamas? — Sara, mi madre, voltea a ver con admiración a mi padre ante tal pregunta que acaba de hacer.
Al menos no será la única castigada de aquí.
—Afortunadamente logramos apagar el incendio antes que pasara a mayores, pero hubo daños estructurales.
—Pero fue un accidente...
No continué hablando porque las tres personas voltearon a verme como si acabara de presionar el botón el cual destruía toda la humanidad
Y al parecer lo hice causando el fin de mi vida.
—Espéranos afuera, Raquel.
Mi madre me señaló la puerta y entendí lo que me quiso decir. Corre antes que firmes otra sentencia de muerte.
Así que aquí estoy, sentada desde hace una hora con la inquietud de saber qué carajos están hablando. ¡Fue un accidente! E incluso uno estúpido la verdad...
Mis padres salen de la oficina al tiempo que yo pateaba una bolita de papel en el piso. Sus miradas frías y la satisfacción del director no me hizo sentir nada bueno. Ni mucho menos cuando fui a recoger mi mochila, ni cuando estaba caminando hacia el estacionamiento.
Los tres estábamos en el auto, en un silencio tan gélido que te ponía la piel de gallina.
— ¿Entonces...? — ¿Vamos por un helado?
Quería preguntar cuantos días o semanas tenía de suspensión, pero incluso hasta el opinar del clima siento que estaría demasiado mal.
—Te vas a un internado especial y no gastes saliva en reprochar, tu madre necesita un respiro...digo yo y tu madre necesitamos un respiro.
— ¡Alex! — le reprende mi madre
Conecto la mirada con mi padre desde el retrovisor... ¿Cambio de colegio? Además, qué quieren decir con "especial". Divago un rato tratando de descifrar lo que dijo, por simple instinto veo los seguros de la puerta del auto y me asombro al ver que ni siquiera me di cuenta cuando las bloqueo. Pulso el botón como si mi vida dependiera de ello para tratar de bajar las ventanas...¿porque no bajan?
—¿Saben que fue un accidente? Nunca quise incendiar la escuela, yo...
—Raquel— El tono de sentencia de mi madre me hace entender que no vale la pena soltar una palabra...en este momento.
Como supuse llegamos a casa y no pude bajar primero, tuve que esperar a que mi padre abriera la puerta.Ya en casa, mi madre me dio una taza de chocolate caliente, me sentaron en el comedor y me dieron una rebanada de pastel.
Esto es sospechoso...da hasta miedo. ¿Seré adoptada? ¿Me darán en adopción? Quizás son asesinos seriales en secreto y van a fingir mi muerte como pretexto para desaparecerme, ocultar mis huesos y...
—No somos tus padres— ¡Si!
¿Esperen qué?
—Alex, no— mi mama le da un codazo a mi padre mientras trata de no reír y mantener su expresión malhumorada— Hija, no le hagas caso. ¿Te acuerdas de la escuela donde Mónica fue durante el verano pasado?
— ¿Mi vecina Mónica?
—Exacto, con la que le fracturaron una pierna a la hija de la directora en secundaria ¿Recuerdas?
—En conclusión, irás al mismo lugar. Trágate todo y ve por tus maletas, de prisa— mi padre se levanta satisfecho y saca unos folletos de su billetera para tirarlos sobre la mesa— Listo. Cariño ya nos deshicimos de la niña.
Recuerdo muy bien cuando Mónica se fue, los primeros meses me escribió cartas las cuales me relataba lo espantoso del lugar. ¡ERA COMO EL EJÉRCITO! Acepto que últimamente quizá no me he portado tan bien como digamos, o que durante la marcha he tenido varios desaciertos ¿Pero por qué?
—Hablamos con tu tío William, conoce a alguien que trabaja ahí, él nos ayudó a que entraras. Se que te gustara el lugar, tu padre y yo iremos a visitarte, nos podrás escribir. ¡Un cambio de aire siempre sienta bien!
—Si, pero no así— le digo mientras mastico un pedazo de pastel. Pueden cambiarme de escuela, pero ¿alejarme de ellos repentinamente?
—Pues lo siento jovencita, pero según las reglas de esta casa y familia, al beber chocolate y comer el pastel ya estas aceptando ¿O no? - ¡Carajo! lo había olvidado.
—Esto es una trampa.
—Y ojalá te enseñen a comer bien— concluye mi padre acercándome servilletas mientras trato de analizar cómo fue que me olvidé que estaba masticando antes de hablar.
Después de unas cuantas palabras y tres tazas más de chocolate caliente, me doy cuenta de que no puedo cambiar la decisión que tomaron. Incluso intente en chantajearlos, hasta el mismo Lucifer hubiera aceptado tal tentadora oferta ¡Pero nada!
TIEMPO DESPUES:Ambas manos se entrelazaron sobre su cabeza mientras miraba con amor y admiración los ojos negros de su adonis, abrió un poco más la boca cuando sintió como su pene tocó algo en su interior que la hizo desasherce debajo de su cuerpo. Marcus mordió su labios, meneando sus caderas mucho más rápido, la sensación era increíble, ver como su esposa gozaba era la mejor de sus pagas. No podía sentirae más dichoso, era el hombre más feliz del mundo, tenía a una hermosa y fuerte mujer a su lado, ella lo había protegido, apoyándolo incondicionalmente en todo, además de darle cuatros hijos maravillosos. Ahora su vida era mucho mejor, jamás pensó que la vida cotidiana fuera tan satisfactoria, como en ese momento, donde hacía en amor con tanta tranquilidad y deseo. Los dos entregándose hasta estallar casi al mismo tiempo.Catherine se soltó de su agarre para poder tocarlo como a ella le gustaba, pasar sus dedos sobre su espalda, rasguñando su piel, escuchando el gruñido de su adoni
-Yo... no quiero que te pase nada por esto, si tu piensas...-Vale, no estoy reclamando nada, esto es para lo que he vivido toda mi vida y si he de morir destruyendo a los infelices que me arrebataron a mi hermana, lo hare, cueste lo que me cueste acabaré con los Calis, ya lo veras. -Su voz fue profunda, estaba entusiasmada pero más que eso, estaba deseosa ya que después de más de quince años tendría la verdadera oportunidad de saber donde podría estar su hermana. "Un mes despues"Catherine se encontraba en la cocina, ahora tenía un mes más de embarazo. Sonreí mientras cocinaba. La vida en Jordania no era tan difícil, aún extrañaba su país pero era bueno estar juntos. Tanto su madre, Zola y Sasha había comprado una casa junto a esta, eran prácticamente vecinas. Aunque aun estaba preocupada, durante ese mes no había tenido noticias alguna de Miranda, ni de los Calis, Marcus se aseguraba de estar bien informado respecto a sus pasos, aún los seguían buscándo. Recordó en ese momento com
Marcus saco su pistola desde su cinturilla y abrió fuego hacia los agentes de la DEA, matando a unos cuantos, peleando junto a él estaba Frank quien también disparaba sin parar. Llego el momento donde Black y D'monte estuvieron frente a frente, con sus armas apuntado directamente. El castaño sonrió, pensó que lo tenía acorralado cuando en realidad era todo lo contrario. Ahora los hombres de Marcus los superaban y ellos solo eran unos cuantos. -¿Ahora que vas hacer maldito bastando? -Black apretó su mandíbula. -¿Crees que puedes escapar así solamente? No conoces a los Cali, ellos tiene gente donde sea, y te buscarán, encontrarán y mataran como la vil cucaracha que eres. -No lo harán... -Marcus sonrió y luego disparo directo a su abdomen, Black se tocó la herida y después de eso quiso dispararle también, pero se tambaleó hacia atrás que la bala rebotó en el Jat. Marcus se acercó con paso decisivo y alzó la mano para darle una señal a sus hombres, quería a todos los agentes de la DE
-Nada mi cielo. -Diego aún era pequeño para entender-. Por que no van con Zola para que les prepare un postre. -Miró a la nombrada haciéndole una señal para que se llevara a sus hijos.Era irrelevante en ese momento la situación de su amenaza de aborto, no era menos importante, pero sabía que Sasha no tendría cabeza para nada más. -Marcus, mi Víctor. -Siguió lamentándose. Ahora tendría que hacer algo al respecto. La mirada del azabache era furiosa, como la que le dedico a Erick cuando supo que el había sido el causante de la muerte de su hijo. Los Milanis y los Calis había jugando mucho en su contra, le había arrebatado a sus seres queridos y ya no lo tolerará más, el Marcus considerado se terminaría en ese momento, estaba más que convencido. -Marcus... -Catherine lo llamó. De nuevo esa advertencia-. Debemos razonar más en esto, ahora no solo los milanis vendrán por ti, si no los Calis, recuerda lo que dijo Erick.-¿De que hablas Ca? -Sasha me miró expectante, nadie sabía de lo que
-Eso lo se. -Marcus apretó su mandíbula.-Perdón por lo que hice, jamás fue mi intención matar a un niño inocente. -Fue lo último que dijo antes de morir.Catherine se preocupó por la situación, esto era malo, no podía permitir que los Calis lastimaran a su familia, tenía que pensar en algo rápidamente, se paro tan abrutamente que sintió un mareo, que la hizo tambalear, hasta que Marcus la sostuvo.-Debemos irnos. -Ambos asintieron y salieron de la casa de Erick, D'monte ayudó a su esposa a subir a su auto y el subió al asiento del piloto con rapidez-. Perdóname... -¿Por qué? -Catherine preguntó mientras sostenía un pequeño pedazo de tela que había aracado de su blusa sobre la herida de su brazo. -De nuevo perdí el control contigo... -Marcus no se atrevió a mirarla, se sentía culpable por su herida, gracias a su arranque de ira salió lastimada, siempre era el culpable de todo. Apretó el volante y lo golpeó fuertemente. -Tranquilízate. -Catherine lo tomó del brazo, mirándolo con sus
Erik se puso de pie, Marcus se lo permito, sentía que debía al menos darle el derecho a defenderse antes de acabar con su asquerosa vida. -Maldito, hijo de puta... -Lo miró con rabia-. Era solo un niño, era mi hijo. -Volvió a golpearlo. Erick se tambaleó, no dijo nada, agachó la cabeza un poco y escupió la sangre acumulada en su boca, esto era demasiado para Marcus.-Fue tan fácil...-musito sin levantar la cabeza aun. -Pobre de él, aunque debería decirte que no sufrió en lo absoluto. Solo lloraba mucho pidiendo por su papá. -Levantó la mirada y sonrió, casi como si no le importara el hecho de que eso podría contarle la vida.-¡Ahhh! -Marcus soltó un grito de desesperación al imaginar como su pequeño hijo pudo estar suplicando que lo salvará, y no puedo, la misma impotencia y frustración que sintió en ese momento lo volvió a sentir, no pudo más y se lanzó de nuevo hacia el castaño, esta vez Erick no planeaba ponerse solo enfrente de él como saco de papas, el cual pudiera golpear. Lar










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