Capítulo XXIII. Errores que se pagan parte 1.
Rayco.
En cuanto recibí toda la información que solicité, la furia me invadió. En el coche, de trayecto a la casa donde vivía la que, para mí, desde esa noche que estuvimos juntos, mi mujer, la recibí y apenas contuve la furia, tampoco lo deseaba. Aparte de la documentación que estaba investigado, Kenai me había mando un video que acaba de grabar, donde el abuelo del pequeño había golpeado a mi Medusa, y sin pensarlo, le dije al chofer que se dirigiera a comisaria, por lo visto, aun ese indese