Giovanni se había pasado la mañana trabajando, al igual las últimas dos semanas. Siempre era el primero en llegar y el último en irse. Sin embargo, Samantha lograba colarse entre sus pensamientos tan pronto se tomaba un descanso y, sin importar cuan agotado terminara al final del día, su mente volvía a ella antes de dormir.
A menudo se preguntaba qué estaría haciendo y si ya lo había superado. Algunos días se había sentido tentado a buscarla, pero no había cedido.
Un par de golpes sonaron en la