92. Juegos de dominio
—Abre la boca.
El sabor metálico persistía en su labio partido mientras Isabella se incorporaba. Se arrodilló frente a él, observando cómo Nathan enredaba los dedos en su cabello con esa brutalidad que otros temían.
En ese momento, Nathan cometió el error de subestimarla.
Isabella lo tomó sin advertencia, arrancándole un gruñido desde lo profundo de su garganta. Sus manos se tensaron en su cabello, pero ella ya había encontrado el ritmo preciso que erosionaba su control, ignorante de que ella y