32. La hora de la verdad
Liz vio a Nathan volver al salón y aunque quería concentrarse en los documentos del proyecto le fue imposible. Él se dirigió al minibar con lentitud, pero ya no pudo esperar más. Con la verdad de su atentado expuesta, necesitaba respuestas y Nathan parecía empecinado en continuar con sus misterios. Ahora, con esta nueva pieza, no sabía dónde colocarla en el gran puzle que era la familia Kingston y sus verdaderas actividades.
—Esos asaltos… —dijo, con más firme de lo que esperaba— ¿tienen algo q