118. Soy yo (Parte 1)
El pasillo del hospital se extendía como un túnel sin fin. Isabella avanzó sin sentir el suelo, con la orden de James martillando en su mente: matar a Richard, el hombre que la hizo pedazos en más de un sentido.
Entró al baño, cerró la puerta y se apoyó en el lavamanos. Su respiración se agitaba, como si intentara contener la tormenta que rugía en su interior.
El espejo le devolvía la imagen de una extraña. Ya no quedaba rastro de Elizabeth Crawford, salvo la venganza que la sostenía.
Y ahora q