En Italia, Carlo llegaba a casa de sus padres, su madre lo había mandado llamar, acudió por respeto, sabía lo que se proponía su madre y eso le molestaba, solo estaría unos días y regresaría a Estados Unidos, no descansaría hasta encontrar a Mía.
—Bambino has llegado.
—Mamma ¿qué es tan urgente como para hacerme venir?
—Ahora hablamos, primero instálate, ponte guapo y bajas a comer con nosotros, tu padre no tarda en llegar.
—Está bien mamma.
Carlo era un hombre muy apuesto, sus malas maneras er