Tres meses habían pasado ya, a Aisha el embarazo ya se le notaba, no disponía de alguna faja o venda que le permitiera seguir ocultandolo, tenía ya casi cinco meses, la ropa que Carlo le había llevado, ya no le quedaba, uno de los guardias le había llevado varias batas.
Ese día Carlo pidió que bajara a comer con él, en realidad lo había visto muy poco, al bajar lo notó demacrado, unos círculos negros bajo sus ojos delataban su mal dormir.
—Hola preciosa.
—¿Pasa algo? Te ves mal. —Esa pregunta c