Freya
Mientras Hazel me esperaba fuera de los establos, volví al castillo a buscar una linterna por si acaso oscurecía antes de encontrar gelatina. Me costó un poco conseguir una linterna de seguridad grande de una de las criadas, que no dejaba de mirarme con extrañeza. Corrí a la mesa para coger unas manzanas del frutero y luego empecé a cortarlas por la mitad, ya que podría necesitarlas para engañar al caballo y que volviera a casa.
"¿Quiero entender lo que haces?", dijo alguien detrás de mí,