Isla dejó sus cosas sobre la superficie más cercana tan pronto entró en su departamento y se dirigió directo a la habitación de su madre.
Martina, su vecina, estaba sentada en el sillón y le dio una sonrisa en cuanto la escuchó entrar.
—¿Cómo está? —preguntó en un susurro al ver que su mamá estaba durmiendo.
—Un poco mejor, pero el médico dijo que el malestar podría volver. Ella insistió en regresar aquí y él médico estuvo de acuerdo que quizás era lo mejor.
Asintió. Sabía cómo era.
—Le dieron