Isla no tuvo oportunidad de responder, un hombre de mediana edad se acercó a ellos y saludó a Horatio. Él le presentó al recién llegado y luego ambos hombres se pusieron a hablar de negocios. Ella estaba demasiado distraída como para tratar de mantenerse al corriente.
Sus ojos se desviaron más allá, a la pista de baile, donde estaban los padres de Horatio. Ambos se movían al ritmo de la música, pero era como si no existiera nadie más en la habitación para ellos. Los ojos de Leonardo estaban sob