Capítulo: "Las Verdades, los Golpes y un Beso Robado"
El amanecer bañaba la casa de Verónica con una luz tenue y dorada cuando el timbre sonó con insistencia. Gloria, aún con la bata puesta y el cabello enredado, gruñó con fastidio mientras se dirigía a la puerta.
—¡Más te vale ser el cartero con un paquete de oro, porque si no…! —bufó mientras giraba el picaporte.
Pero cuando vio quién estaba del otro lado, su humor se oscureció más que el café que tenía en la mano.
—¿Qué haces acá, lacra?