Emanuel estaba sentado en una mesa de su restaurante favorito, frente a Verónica. La cena transcurría entre risas y conversaciones profundas, entre miradas que parecían comprenderse sin necesidad de palabras. Había algo en el aire, una sensación de comodidad que no sentía desde hacía mucho tiempo. Con Verónica, no tenía que fingir nada.
—No sé cómo hemos pasado tanto tiempo sin tener una charla como esta, Vero —dijo Emanuel, apoyando los codos en la mesa y mirándola con calidez.
Verónica sonri