Capítulo: El plan maestro de Margaret
Londres, un martes cualquiera.
Margaret Jones caminaba por el amplio salón de su casa como si el suelo mismo se inclinara ante sus pasos.
Sus tacones de diseñador resonaban en el piso como un ejército marchando.
El vestido de seda color marfil, sin una sola arruga, abrazaba su figura delgada; su cabello rubio ceniza, perfectamente recogido en un rodete elegante; su maquillaje, impecable, resaltaba unos labios fríos como el hielo.
La perfección era su escudo