Capítulo: “Un perdón desde el alma”
La tarde caía con suavidad sobre el barrio. El cielo se teñía de tonos anaranjados y dorados, como si el día quisiera despedirse de forma delicada. El jardín de los Suárez estaba tranquilo, con el canto lejano de algunos pájaros y el aroma a jazmín flotando en el aire. Georgina acomodaba una bandeja con dos tazas de té caliente cuando vio a Clara Sáenz cruzar el portón.
No venía con la firmeza habitual. Sus pasos eran serenos, pero cargaban una tensión eviden