Capitulo :Errores que marcan el alma
La madrugada era espesa, silenciosa y cargada de un frío que calaba los huesos. Pero Mateo no sentía el clima. Sentía algo peor: el peso de la culpa, del dolor, de los años que no se pueden desandar. No volvió a casa esa noche. Le había avisado a su madre que no se preocupara, que necesitaba despejarse… aunque no dijo dónde iba. No tenía fuerzas para enfrentar a nadie más. Solo una persona podía entender lo que le pasaba.
Álvaro Méndez.
El padrino que habí