¿Será tarde para el perdón?
La noche era un abismo sin fin, un vacío donde solo quedaban las palabras que nunca se dijeron y las heridas que nunca sanaron.
El viento soplaba con fuerza, alzando mechones del cabello de Eleonor, pero ella apenas lo notaba. Todo su cuerpo temblaba, no por el frío, sino por la angustia, por la verdad que se había desplomado sobre ella con la fuerza de un golpe directo al alma.
Paula no solo la había castigado con ese beso.
Paula la había condenado a entender demasi