Lo que queda después de la tormenta
Paula caminó con pasos vacilantes por la calle desierta.
El eco de sus tacones resonaba en la acera como un triste recordatorio de lo que acababa de ocurrir.
Su mente era un torbellino.
Rabia.
Tristeza.
Vacío absoluto.
Había esperado que, al final, todo doliera menos.
Pero no.
La venganza que la sostuvo durante tanto tiempo se había consumido en cenizas en un solo instante.
Había hablado.
Había gritado.
Había dejado salir todo el dolor que guardó d