Abril desciende del coche que ella misma conduce, la castaña observa la clínica donde mensualmente se chequeaba para que su corazón andaba en orden.
Sonríe al mirar a Jewel quien decidió acompañarla esa tarde.
—¿Estás nerviosa? —la pequeña rubia que había dejado de ser una niña le pregunta.
—Estoy segura de que todo saldrá bien, no te preocupes.
Ambas ingresan en la clínica sonrientes.
Ya estaban sobre la hora de la cita.
Aunque Jewel le asegurara a Abril que no estaba nerviosa, ella sabía que si lo estaba. Lo podía notar en su mirada, podían haber pasado 10 años, pero Jewel seguía siendo muy expresiva con la mirada y acciones.
Las dos caminan con tranquilidad a la oficina de Erick quien aún era el doctor de Abril, pero en cuanto ellas ingresan en su consultorio se dan cuenta de que el doctor no estaba.
—¿Hemos llegado tarde? —Jewel mira a Abril con preocupación.
—¡No! Él me dijo que esta era la hora, es extraño que no esté aquí. Pero vamos a esperarlo, ¿te parece?
—Si.
Las chicas tom