Abril desciende del coche que ella misma conduce, la castaña observa la clínica donde mensualmente se chequeaba para que su corazón andaba en orden.
Sonríe al mirar a Jewel quien decidió acompañarla esa tarde.
—¿Estás nerviosa? —la pequeña rubia que había dejado de ser una niña le pregunta.
—Estoy segura de que todo saldrá bien, no te preocupes.
Ambas ingresan en la clínica sonrientes.
Ya estaban sobre la hora de la cita.
Aunque Jewel le asegurara a Abril que no estaba nerviosa, ella sabía que