Mundo ficciónIniciar sesiónCaleb apretaba contra sí aquel cuerpo que lo encendía con locura como ninguna otra mujer lo había hecho en el pasado.
—¡Hueles delicioso!, mi regalo de la luna— le dijo y sonrió cuando ella se tensó en sus brazos. Su solo aroma lo volvía loco y solo quería era poseerla de todas las formas posibles — aun no puedo lograr olvidarte.
—Disculpa— dijo sorprendida al oír aquellas palabras cargad







