El rey hada llegó a sus tierras y furioso comenzó a dar órdenes y a preparar a sus tropas y todo tipo de encantamientos para destruir a sus enemigos.
Una de sus hadas se presentó delante de él y le reprochó su mal proceder.
—¿Que pretendes con llevarnos a la guerra? — Dijo el hada Alegría— no es justo lo que nos vas a hacer. Ellos son grandes en poder y ninguna magia o encantamiento le hace efecto. ¿¡Acaso estás loco!?
El hada la miró con odio.
—¡Ella debería ser mía! — le gritó. Su maquiavélic