Francis me llevó a la ducha y abrió la ducha. Desenredé mis piernas de él, sintiendo su líquido viscoso correr por la parte interna de mis muslos.
- ¡Qué cojones hicimos, Francis!
- Yo... no sé qué me pasó. - Dijo confundido, sacudiendo la cabeza con preocupación.
- Hemos perdido la cabeza... y la cordura.
- Al diablo esto. Tomó mi rostro entre sus manos y me besó.
Traté de resistir. Esto era serio. Pero cuando me di cuenta, ya estaba completamente mojada, sintiendo el agua caer sobre mí mientr