UNA SONRISA PARA CALMAR EL DOLOR.
Narrador.
Kasul resoplaba como un animal herido, caminando de un lado a otro dentro de la jaula, y su mirada llena de pura oscuridad no se apartaba de su gemelo.
Mientras que Karim esperaba que él se desahogara, a que al menos le dijera algo o le preguntara, pero él no hacía nada más que caminar y caminar.
—¿Qué? ..., ¿tienes pena?, ya me has traído aquí, ¡ahora vete, no te quiero ver! — le gruñó mostrando sus colmillos y aunque es una estupidez, por e