AL LOBO LE FALTA VALOR.
Narrador.
Charlotte se estrujó los ojos cuando se paró de la cama, y sentía que había sido extremadamente raro, porque no era como si acabara de dormir; sin embargo, tampoco recordaba nada, de modo que pidió a su yo curiosa que debía dejar de pensar más en todo eso o de buscar misterios donde estaba segura de que no los había.
Manteniendo esa pelea mental, procedió a tomar un baño relajante y se puso ropa cómoda, bonita, pero sobre todo que la proteja del frío que todavía hace a pesar de que y